Largometrajes Sexodiversos en Venezuela

Artículo de la periodista Patrizia Aymerich que recoge opiniones de José Alirio Peña

http://www.el-nacional.com/escenas/mujeres-lucha-lugar-septimo-arte_0_832117125.html

El amor entre mujeres lucha por un lugar en el séptimo arte

 

Julianne-Blanchett-

PATRIZIA AYMERICH/PAYMERICH@EL-NACIONAL.COM
19 DE ABRIL 2016 – 12:01 AM

“Espero que No sin ella sea nuestra película, la de las lesbianas”, dijo en 2015 Ellen Page, quien ese año declaró que le atraían las personas de su mismo sexo. La actriz reveló el anhelo de elevar la voz de este grupo desde el cine, en el que los hombres gays han sido más representados que las mujeres homosexuales.

En la década de los treinta comenzó a mostrarse una figura secundaria y en su mayoría masculina, homosexual o transexual, con gestos amanerados y marcada por la sátira. Desde entonces se han visto pocas películas centradas en el amor entre dos mujeres.

Europa es pionera en el género. La primera cinta sobre lesbianas fue la alemana Mädchen in Uniform (1931), que se desarrolla en un internado de niñas. En Estados Unidos hubo varios intentos por tratar el tema, pero el Código Hays –1934 a 1967– censuró todo lo que considerara una perversión sexual.

La lucha social se impuso a la normativa y en 1961 el director William Wyler estrenó The Children’s Tour, aunque todavía se suprimían escenas que hacían referencia explícita al lesbianismo.

“En esta época se podía observar apenas una mirada tímida, que se insinuaba sobre el tema”, señala José Alirio Peña, experto en cine LGBT. Pese a que había menos películas sobre ellas, señala, las lesbianas gozaban de más aceptación porque sus personajes estaban enmarcados en un contexto patriarcal. “Si una mujer amaba a otra mujer se quedaba del lado del sexo débil y no era un acto abrumador, a diferencia de un hombre que amara a otro hombre”.

Señala que desde los años ochenta se agregaron otros roles a los personajes: “No solo eran lesbianas, eran profesionales, hermanas, madres…”. Susan Sarandon fue aplaudida en El ansia (1983), en la que interpretaba a una doctora que se enamora de una vampiresa. Otras de la época fueron Lianna (1983) y Desert Hearts (1985).

Desde hace 11 años un mayor número de filmes se han centrado en el lesbianismo. Esto coincide con la lucha por las reivindicaciones, como la legalización del matrimonio gay en el mundo. Muestra de esto son La vida de Adele de Abdellatif Kechiche (2013), No sin ella de Peter Sollett (2016) y Carol de Todd Haynes (2015).

Peña afirma que el activismo está ligado a la cantidad de producciones LGBT recientes, pero que “hoy en día son más exitosas aquellas cintas en las que los personajes gays no se constituyen en guetos y se habla de una verdadera ciudadanía”.

El Dato

La máxima felicidad de Mauricio Walerstein (1982) fue el primer filme nacional en el que dos hombres se declaraban gays. Sobre lesbianismo solo están Macho y hembra (1985), Mecánicas celestes (1996) y Liz en septiembre (2014). José Alirio Peña afirma que en el país el tema se ha tocado de forma sutil y que la detonación del lesbianismo siempre depende de un factor externo, nunca surge como algo natural del personaje.

 

 

Artículo del periodista Daniel Fermín sustentado con algunos aportes de las investigaciones de José Alirio Peña y Claritza Arlenet Peña Zerpa.

http://elestimulo.com/climax/el-cine-venezolano-no-termina-de-salir-del-closet/

El cine venezolano no termina de salir del clóset

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El país sólo tiene nueve largometrajes de ficción de temática sexodiversa. A más de tres décadas del estreno de La máxima felicidad, los cambios son mínimos

El beso que se dieron Sócrates Serrano y Guillermo García en Azul y no tan rosa (Miguel Ferrari, 2012) tiene antecedentes en el cine venezolano. Treinta años atrás, Marcelo Romo y Luis Colmenares habían hecho lo mismo en La máxima felicidad (Mauricio Walerstein, 1982). Fue la primera vez que dos hombres salían del clóset, juntos, en un largometraje nacional.

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Liz en septiembre (Fina Torres, 2014), ahora en cartelera, se suma a la lista de películas hechas en el país de temática LGBT (entiéndase: lesbianas, gay, bisexuales y/o transexuales). Según el libro Arcoíris tricolor. Producciones audiovisuales sexodiversas venezolanas*, de José Alirio Peña y Claritza Peña, hasta 2012 el sector cinematográfico local apenas tenía seis largos de ficción de género. A esos se podrían agregar Pelo Malo (Mariana Rondón, 2014) y El caso Sebas (José Gregorio Hernández), que se estrenará en 2015.

Pelicula-Liz

 

Mauricio Walerstein fue el cineasta que rompió los prejuicios en la pantalla grande. Primero hizo La máxima felicidad, la historia de un joven hippie que tiene una relación con un hombre mayor. Luego,Macho y hembra (1985), en la que Elba Escobar e Irene Arcila realizan juegos eróticos lésbicos en un trío dominado por Orlando Urdaneta. Bisexualidad temporal, la llaman.

Hay que ir hasta mediados de los 90 para hallar la próxima película LGBT. En Mecánicas celestes (1996), Fina Torres encontró en una suerte de poción mágica el componente que supedita la orientación sexual de la protagonista, una cantante de ópera que al principio del filme estaba a punto de casarse con su novio y que luego tiene una experiencia lésbica con su amiga psicóloga. Un recorrido similar al que hace el personaje de Eloísa Maturén en Liz en septiembre, aunque aquí el lesbianismo se aborda de manera central y no periférica.

Después está Cheila, una casa pa’ maita (Eduardo Barberena, 2010), que irrumpió en la escena criolla con una historia diferente a las demás (dejemos de lado la calidad del filme y algunos lugares comunes como el “primero ladrón, asesino, lo que sea, pero marico no”, que dice uno de los personajes).  En la película se muestra a una mujer que regresa al país para darle la noticia a su familia de que cumplirá su sueño de cambiarse de sexo, una mujer que intenta sacudirse de los prejuicios que la sociedad creó en torno a él.

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Las películas LGBT intentan alejarse de otras cintas nacionales en las que los personajes sexodiversos suelen aparecer caricaturizados. No todas lo logran, según el investigador José Alirio Peña: “En las producciones más recientes, intencionalmente o no, persiste el melodrama, el ambiente hostil, la pobreza, el sufrimiento y/o la muerte. Otras, como Íntimos relatos (José Gregorio Hernández, 2012), destacan los más viejos clichés en torno a la sexodiversidad. Lo mismo pasa con la segunda obra del director, El caso Sebas, que se inserta en estereotipos de los años 70 y 80 ya superados”.

Así, luego de más de tres décadas, las modificaciones en el cine sexodiverso que se hace en Venezuela son mínimas. Si uno se tira un maratón de todas las películas del tema no encontrará grandes diferencias entre una y otra, más allá de los aspectos técnicos. “Ha variado muy poco, salvo la incorporación de nuevos personajes. No obstante, el abordaje es similar. No por Azul y no tan rosa o Liz en septiembre se puede hablar de un cambio. Sólo hay cierta propensión a contar historias desde allí”, dijo el crítico Robert Gómez, que cree que en el cine nacional se eluden o apenas se asoman ciertos temas.

La omisión del sexo, por ejemplo, es una constante en las películas LGBT locales.  Hay elipsis, como si los personajes lo hicieran a escondidas. Qué lejos están los largometrajes franceses La vida de Adele(Abdellatif Kechiche, 2013) o El desconocido del lago (Alain Guiraudie, 2013). Peña cree que el cine nacional va a su propio ritmo. “No puedo negar que Azul y no tan rosa, Cheila, una casa pa´maíta, Pelo malo y  Liz en septiembre sean un aporte al cine sexodiverso en el país, pero no para el resto del mundo”.

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*Una aclaratoria: José Alirio Peña, organizador del Festival Venezolano de Cine de la Diversidad, se basa en la hipótesis del español Alberto Mira, que expone en su libro Miradas Insumisas que una película es gay si su protagonista lo es o si el argumento central o hilo conductor gira en torno al tema.

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Largometrajes de ficción LGBT en Venezuela:

La máxima felicidad (Mauricio Walerstein, 1982)

Macho y hembra (Mauricio Walerstein, 1985)

Mecánicas celestes (Fina Torres, 1996)

Trailer:

Cheila, una casa pa’ maíta (Eduardo Barberena, 2010)

Trailer:

 

Íntimos relatos (José Gregorio Hernández, 2012)

 

Azul y no tan rosa (Miguel Ferrari, 2012)

Trailer:

 

Pelo malo (Mariana Rondón, 2014)

Trailer:

Liz en septiembre (Fina Torres, 2014)

Trailer:

El caso Sebas (José Gregorio Hernández, 2015)

Trailer:

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